Beneficios y costes de ceder nuestros datos. El caso de Cambridge Analytica.

Recientemente el mundo se ha escandalizado con el uso ilícito que ha hecho la consultora de análisis de datos (Big Data Analytics) Cambridge Analytica. Según parece, ésta ha utilizado unos datos cedidos hacía tiempo por Facebook para establecer perfiles de comportamiento electoral y político,  vendiendo posteriormente, esa información a terceros. Este fraude, en el uso de los datos, ha llevado al fundador de Facebook ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos para ofrecer explicaciones a este respecto.

Ante estas cuestiones, a los profesionales del ramo nos sorprende mucho el revuelo que en los medios de comunicación se produce con estas cosas. Nos llama la atención, porque no podemos entender que la gente sea tan ingenua, o tan torpe, que participe de una actividad sin tener ni idea de lo que ello supone.

¿Somos ingenuos o nos lo hacemos?

Ante esta indignación social y efervescencia mediática nos dan ganas de preguntar a los que se escandalizan: ¿Es que tu crees Facebook va a pagar la ingente cantidad de dinero que cuesta su infraestructura tecnológica, solamente para que tu cuelgues fotos y felicites a tus amigos en su cumpleaños?, o también : ¿Es que crees que lo gratuito no cuesta nada? ¿De dónde crees que las empresas como Google, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, etc… sacan el dinero para pagar lo que tu obtienes gratis???

Pero dándole una vuelta más a estos pensamientos sobre la supuesta ingenuidad de la gente, empiezas a darte cuenta de que la gente no es tonta. Es más, empiezas a percibir que estos usuarios son muy “listillos” y que, sin embargo, les interesa hacerse los pardillos, porque obtienen un beneficio con ello.

La gente quiere las cosas gratis. Quiere las ventajas, pero no quiere asumir los costes. Y cuando aparecen éstos, se hacen las víctimas y muestran, con grandes aspavientos, la injusta situación que estas empresas malvadas provocan con sus aviesas intenciones comerciales. Como esos jugadores de fútbol que les tocan levemente y parece que los han asesinado. Puro teatro.

Por otro lado, los políticos y los medios de comunicación también siguen este juego de supuesta ingenuidad. Con ello, ambos generan la falsa sensación de que velan por la integridad del ciudadano y de su derecho a la intimidad. Una intimidad, por cierto, que el individuo expone voluntariamente a los ojos de cualquiera sin ningún tipo de filtro.

Se trata pues, desde mi punto de vista, de un ejemplo más de ese movimiento que se ha venido a denominar la infantilización de la sociedad. Donde los individuos nunca son responsables de sus actos y lo que ocurre es siempre por culpa de “alguien”, de otro u otros, que se convierten inmediatamente en “el enemigo“. Y frente a ese poder malvado se erige el gran  valedor, el gran poder salvador: el Poder del Estado.

Cada día que pasa se percibe un paso más en la cesión de la responsabilidad individual hacia el Estado. Los pobrecitos ciudadanos no sabían lo que hacían, y no son responsables de lo que hacen y de lo que firman…. (recientemente lo hemos visto con el caso de las hipotecas en divisas que han sido anuladas en los tribunales). Como consecuencia de esa minoría de edad del ciudadano es preciso un Tutor que asuma la defensa de sus intereses y derechos: un supuesto Estado bienhechor y benefactor (por supuesto controlado por los políticos).

¿Cómo solucionar esta cuestión?

Desde mi punto de vista, sería bueno que dejáramos de hacernos los ingenuos, y los usuarios asumiéramos algunos principios que son esenciales, pero que parece que hay personas que sólo quieren asumir parcialmente. Desde mi punto, de vista estos principios son:

* Que la presencia en redes sociales y en Internet genera en las empresas un gran activo: los datos. Datos que nosotros les suministramos voluntariamente cada vez que interactuamos con otros en una red social, o en un buscador.

* Que las empresas de Internet buscan lo mismo que todas: “La maximización de su beneficio”. Y que eso es una cuestión básica de la economía, absolutamente licita y deseable. Si queremos la sostenibilidad de esas empresas en el tiempo.

* Que estas empresas que ofrecen sus servicios en Internet tienen unos costes en la prestación de esos servicios. Costes tradicionales, costes tecnológicos y de innovación.

* Que, para poder sostener su actividad, aunque estemos en el Siglo XXI esto no ha cambiado, es preciso que obtengan unos ingresos suficientes para pagar sus costes.

* Que si los usuarios no generan ingresos a través del pago de un precio por estos servicios, alguien lo deberá pagar. En el modelo actual son los anunciantes.

* Que, como diría el dicho castizo: “el que paga, manda”…. y esta visto que si no pagas….

* Que, dado que trabajan con datos personales, es importante que la Ley vele por el uso adecuado y correcto de los datos. Es decir, aquel que nosotros hayamos autorizado al formalizar el alta como usuario de este tipo de servicios.

* También,  debemos ser conscientes de que la seguridad absoluta, en el uso y custodia de los datos, no existe. Puede haber fugas o hakeos, como hemos visto en muchas ocasiones. (Entre paréntesis diré, que la mejor manera de que una personal no vea en Internet contenido que no desea ver, es no creándolo.  Otra cosa es si te graba un tercero sin tu consentimiento).

Reflexión final

Sería bueno que si uno es muy celoso de su intimidad, y no desea que las empresas “trafiquen” con sus datos personales, que no se preste a ello. Dicen, es una leyenda urbana (jajaja), que sin cuenta de facebook, twitter o Instagram se puede vivir perfectamente…..No es obligatorio tener estas cosas.

En definitiva, es preciso que la gente sea consciente de lo que hace y asuma la responsabilidad sobre ello. No solo en este terreno, sino en todos los demás. Se dice que nunca ha habido unas generaciones tan bien formadas como las actuales……Pues que se note. Porque no será por falta de información. ¿No?