Una anécdota tonta me ayudó a entender la diferencia entre la información y el conocimiento.

¿Cuál es la diferencia entre tener información y lograr conocimiento? Esa era una gran duda que tenía cuando empecé a trabajar en el mundo de los sistemas de información. Aquellos que nos formaban para vender herramientas de Business Intelligence nos hablaban de la pirámide: datos, información y conocimiento. Y si bien, aquello me lo aprendí muy bien, nunca terminé de comprender en profundidad la diferencia entre información y conocimiento.

En aquellos años, comprendía perfectamente que los datos eran “feos” y farragosos, que se almacenaban en tablas y que cuando se relacionaban entre sí se podían convertir en información y ésta en conocimiento a través del análisis.

Toda esa historia me la conocía perfectamente y la recitaba ante los clientes que me miraban de una manera bastante displicente (¡Ya está aquí este teórico de la cosa!), aguantaban mi rollo hasta que en un momento dado, que no podían soportarlo más, me decían: ¡¡ Vale!! ¡¡Vale!!…. ¿y esto me va a ayudar a vender más?… Ese era el momento que estaba esperando, el momento de comenzar la venta consultiva en la que, modestia aparte, yo creo ser un buen profesional.

¿Pero realmente que diferencia hay entre información y conocimiento?

Esa diferencia sólo la comprendí cuando me ocurrió una cosa en la que pude ser consciente, de una manera muy clara y determinante, que no es lo mismo tener información que adquirir y poseer conocimiento.  

Todo empezó cuando me regalaron un Ipad. Como todos sabemos, entre sus funcionalidades se pueden cargar libros en formato epub. En aquel entonces no estábamos tan concienciados con la piratería como ahora, y me puse a buscar libros gratuitos en este formato. Como resultado de mi búsqueda hallé un fichero descargable en una página que decía: 5.000 libros gratuitos en formato epub. Estaba que daba palmas con las orejas de poder poseer tan valiosa biblioteca: GRATIS TOTAL. No había persona más feliz en la tierra que yo. 

El caso es que descargué cientos de megas de información e incorporé a la biblioteca de mi Ipad: 5.000 maravillosos volúmenes de la literatura universal de todos los tiempos. Todo ello, produjo en mi la satisfacción de aquel que acumula algo que considera valioso y que es “Mio”: “Mi tesorooo”…. Sin embargo, una vez pasado ese orgullo de posesión, llegó la necesidad de sacarle partido a aquella “hazaña”.

Empecé a pasar con el dedo las ilustradas caratulas de los libros y vi que 5.000 libros son muchos libros. Llevaba varios minutos pasando caratulas y no había superado los títulos que empezaban con la letra A (estaban en orden alfabético) Me resultaba difícil elegir el primero….

Por otro lado, ante esta ingente oferta literaria fui consciente de que de nada me servía esa maravillosa biblioteca si no me leía esos libros. Uno por uno…hasta 5.000.. Trabajo para por lo menos unos cuantos años.

De nada sirve tener y acumular información si no se comprende y se interioriza. Tenía ante mi libros que podrían cambiar mi vida, pero debía realizar el esfuerzo de leerlos, comprenderlos y aprehenderlos (hacerlos míos). Fue a través de esta experiencia la que me permitió entender la diferencia que hay entre información y conocimiento. 

¿Qué moraleja extraje de esa experiencia?

Una vez pasada la euforia de la posesión saqué varias conclusiones:

  • Acumular información es inútil si ésta no se procesa y se comprende.
  • Adquirir conocimiento conlleva esfuerzo. 5.000 libros suponen unas cuantas horas de dedicación.
  • El conocimiento puede transformarte (hacerte mejor persona), la posesión de información no. Se queda en el Ipad, no te influye.
  • Tenemos acceso a miles de contenidos informativos y formativos pero si queremos tener conocimiento habrá que esforzarse. 

Esta experiencia también me es útil para explicar a los más jóvenes que la información está a tiro de wikipedia, pero eso no sustituye al esfuerzo que supone estudiar y comprender aquello que se estudia.

La visualización: una vía para reducir el esfuerzo en la comprensión de la información. 

Para conseguir la comprensión de la información se necesita tiempo y esfuerzo, como bien aprendí en mi experiencia con el Ipad, pero también las tecnologías nos pueden ayudar en ese proceso. De hecho, cientos de empresas de informática se encargan hoy en día de que se democratice el análisis de la información y la obtención de conocimiento.

Con eso de la “democratización ” quiero decir que ya no es preciso ser un avezado estadístico, o un friki de las matemáticas, para sacarle partido a grandes volúmenes de datos. Que la industria busca crear soluciones en el ámbito de los sistemas de información que permitan lograr un buen conocimiento de la realidad sin que sea preciso una gran inversión de tiempo y esfuerzo.

Empresas como Tableau, Quick Sense, IBM, SAS y otras muchas se afanan día a día en proponer soluciones de comprensión intuitiva de la información estadística y de la simplicidad en la obtención de información relevante de grandes cantidades de datos.

En ese contexto, hay un gran pionero al que debemos rendir homenaje: Hans Rosling. Profesor sueco tristemente fallecido recientemente, el cual es un ejemplo de como hacer accesible a cualquiera información compleja obtenida de ingentes cantidades de datos. Aquellos interesados en su obra no deben dejar pasar la ocasión de visitar la web de su fundación Gapminder